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Para empezar, de sexo débil nada de nada chicos. Quisiera yo veros a vosotros, hombretones curtidos en mil batallas de brazos musculosos y cuádriceps marcados con tacones…¡Íbais a flipar! Es en las bodas y os agobiáis con una triste corbata, no quiero pensar cómo sería con un tacón.... que se os llena la boca criticando cuando nos veis andando como “gacelitas recién nacidas” en las bodas, bautizos y comuniones con zapatos de tacón nuevos. Es cierto que sería una decisión inteligente probarnos antes del gran día los zapatos y no esperar a que sangren los pies para cambiártelos, vale, pero claro, imagínate que te los pruebas, y te duelen los pies y descubres que no son cómodos (HORROR). Sería necesario en ese caso comprarte otro par de zapatos y vosotros siempre os estáis quejando de que nosotras tenemos cientos (incluso miles) de zapatos que no usamos. En realidad lo hacemos por vosotros. No nos deis las gracias.

Nosotras somas valientes y organizadas. Somos capaces de llevar bolsos que pesan un quintal sin inmutarnos y encontrar cualquier cosa en ellos, cualquier cosa. Desde algo imprescindible para nosotras, como por ejemplo el Rimel, como algo de vital importancia para nuestros hijos, como por ejemplo, una muñeca Barbie o los últimos cromos de la Liga. ¿Y vosotros? He visto a tiarrones implorar clemencia cuando su chica le ha pedido que busque las llaves en su bolso ¿Tan difícil es encontrar algo chicos? Da ternura ver a esos tipos rudos y fuertes que se ponen a sudorar del susto y la presión de buscar algo en un bolso. Vosotros que sois felices con vuestra riñonera en la que a duras penas entran un paquete de tabaco, las llaves y el móvil. ¿Y nosotras? Nosotras metemos la mano en el bolso sin mirar y ¡Zas! ¡Magia! ¡Aparecen las llaves a la primera!

Volviendo a los zapatos, si, es necesario tener tantos. Entiendo que para vosotros que no sois capaces de distinguir entre el “blanco” el “blanco roto” y el “blanco hueso” (si me apuras incluso a veces os cuesta distinguir entre azul y verde) no os parezca importante ir combinados los zapatos y el traje, pero para nosotras es de vital importancia ir conjuntadas. Te quedas sin argumentos para opinar (siempre siempre desde el corazón y la buena fe) sobre lo guapa que iba “la prima de la novia” (que casualmente es la ex de tu chico) si tú no vas conjuntada. Y te sacrificas sonriendo y aguantando el tipo mientras esos zapatos que odian tus pies siguen mordiendo tus talones. Todo sea por la felicidad de la novia y de su prima.

¿Cuántos pares de zapatos caben en un armario? Todos los que quieras, y si no siempre se puede cambiar de armario. Porque a ti te encanta meterte con la cantidad de zapatos que tengo y con lo poco prácticos que son…pero también te encanta verme en tacones.

Nosotras tenemos muy buena memoria. Lo de “memoria de elefante” en realidad fue por una “elefanta”. Chicos, no intentéis discutir con nosotras…siempre, siempre, siempre vamos a ganar. Nos acordamos de cada conversación, aunque hayan pasado años, décadas o lustros desde la misma. Nos acordamos incluso de cosas que aún no han pasado.

Lo sabéis, sabéis que tenéis la batalla perdida antes de empezar porque vosotros no os acordáis ni de la décima parte y os abruma nuestra seguridad. Y sabéis que vais a perder. Y sabéis que estáis perdiendo y seguís peleando. Eso os honra, la verdad, pero es poco inteligente.

¿Qué esta entrada está llena de Clichés? Quizá sí, pero creo que es más divertido relativizar un poco la vida. Quizá fallo en dar por hecho que a nosotras nos gusta gustar y a vosotros no. Y eso no es verdad. A ellos les encanta también estar sexis y atractivos. No tienes nada más que mirar las fotos de perfil de whatsapp o facebook de ellos para ver que también les encanta encantar, a su manera claro: fotos sacando músculo “de manera casual”, posando junto al mar o tumbados a la bartola en un jacuzzi. Y se han triplicado los tratamientos de estética para ellos y los Gimnasios están llenos. Y mira, personalmente, a mí me encanta que se cuiden y que se luzcan y prefiero esas fotos de perfil que no las de objetos inanimados o paisajes en general. Y me encanta cuando se ruborizan si les dices que están guapos. Porque si chicas y chicos, aún quedan chicos que se ruborizan si les dices que están sexis.

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