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Me pongo nostálgica y no puedo evitar pensar en todo lo que el Porteo nos ha dado, porque Portear trae una maternidad diferente. Que no digo que esta maternidad sea mejor o peor, para gustos los colores. Portear trae una maternidad diferente que personalmente a mí me gusta mucho más.

Puedo recordarme saliendo del Hospital con Valle en un Fular Elástico. Oliéndola, con ese olor tan especial que tienen los bebés, sintiendo su cuerpecito diminuto pegadito al mío. Puedo recordarme tirada en el suelo jugando con Dudu que con sus dos años y medio no entendía que un nuevo ser ahora ocupara prácticamente todo mi espacio y mi tiempo. Todo el espacio y el tiempo que antes era suyo al cien por cien. El Porteo nos ayudó a que la nueva miembro de la familia fuera mejor aceptada. Era colgarme a Valle en el fular y se dormía, desaparecía, y yo podía jugar con mi hombrecito tranquila. Ahora juegan juntos y ya no me necesitan tanto (la verdad es que juegan juntos a veces, otras veces se odian).

Puedo recordar la primera vez que porteé a Dudu, ya hace de eso casi 7 años con nuestro primer Fular Tejido. Recuerdo mis miedos, entonces no se porteaba tanto y los que lo hacíamos éramos raros o hippies (o unos hippies raros)…recuerdo el primer porteo de papá y su cara cuando su pequeño lloraba y lloraba y se quedó dormido nada más colgárselo.

Recuerdo cómo todos me miraban y me decían “qué agustito va ahí” y al mismo tiempo me decían que portear no era bueno…¿Quién entiende a la gente?... y yo les recitaba las ventajas del Porteo (Si quieres saber Mis 10 Beneficios de Portear aquí están)

Me recuerdo “colgándome” a mis pequeños para dormirles, porque era la mejor forma para ellos y para mí y recuerdo como todos me decían que les “malacostumbraba” a los brazos y que nunca dormirían solos. Me da nostalgia cuando les veo dormir solos.

Portear trae una maternidad diferente. Más tranquila. Disfrutas paseando abrazando a tu bebé, disfrutas del camino porque estás junto al ser que más amas, saboreando cada paso, cada respiración. Sin prisa. Meciéndole despacio y acariciando su espalda de manera instintiva. Revolviéndole el pelo y besándole sin parar. Oliéndole…

Una maternidad más segura, porque ser mamá asusta (asusta mucho) y te entran miedos. El Porteo ayuda a estar “conectados” y a ganar en seguridad. Sientes si tiene frío, miedo o hambre al instante, sabes que si está abrazado a ti nada malo puede pasarle. Aún recuerdo el tacto de sus manos regordetas subiéndome la camiseta buscando “tetita”.

Portear “engancha”, portear es “adictivo” y el Portabebé se convierte en tu mejor aliado. Te permite cuidar a tu pequeño, mantenerle tranquilo y seguir con tu ritmo de vida. Si portear con tu hijo mayor es bueno portear al segundo es aún mejor.

A mi pequeña gran guerrera de casi 4 años hay veces que aún la porteo, a la espalda. Porteando a niños más grandes descubres otro tipo de Porteo y otro tipo de relación. Me encantan las “conversaciones transcendentales” que he tenido con ella mientras la porteaba paseando por la playa. Disfruto a tope de sus teorías. Y reconozco que me gusta que me siga pidiendo que la suba en el Meitai, creo que ella también se resiste a abandonar esos momentos íntimos que tenemos, ese lazo que nos une a ambas cuando porteamos.

Desde aquí os invito a todos (padres, madres, tíos, tías, abuelos e incluso cuñados) a Portear. No os podéis perder esta experiencia. Os invito a que busquéis el portabebé que más se ajuste a vosotros y a vuestra familia. No dudéis en escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. si tenéis alguna duda, juntos encontraremos la mejor manera de portear para vosotros.

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